Es la experiencia de este fin de semana. Comenzó mal, en cierto sentido. Era el fin de semana que se hacía el “festival de la amistad” en nuestra parroquia. El martes, ateniéndonos al pronóstico de todos los sitios que visitábamos lo suspendimos… pues un fin de semana a sol pleno, con algo de humedad… pero que se presentaba como espléndido para la reunión festiva al aire libre.

La gente de la parroquia se organizó y se vendieron los 1200 chorizos que se habían hecho para los choripanes, unas 60 docenas de empanadas y otras 15 de pastelitos. No quedó nada de la mercadería. Ahora a preparar todo para el 1 de marzo en que lo haremos.

El paso de Dios en la Convivencia con Cristo

Se realizó en Paraná desde el lunes 3 hasta el domingo 9. Yo tenía previsto ayudar, en algunas escapadas que me haría del ambiente festivalero, ya que el sacerdote que asesoraba se tenía que ir el sábado a primera hora. Pero el Señor cambió mis planes y me instalé allí prácticamente los dos días (a la noche me fui a dormir a la parroquia, distante a unos 20 minutos de auto).

Fue una experiencia interesante, muy carismática y liberadora. En verdad se notó el paso del Señor en el corazón de los hermanos. En sus rostros en la Misa de clausura se veía muy claramente. Pero, sobre todo, lo notamos quienes estuvimos sirviendo (yo solamente dos de los seis días) en el proceso que los hermanos hicieron. En verdad la acción del Santo Espíritu nos da sorpresas a cada paso.

La foto que ilustra el artículo es de la Misa de clausura. La tomé del perfil de Verónica Ribero. Es en el momento de la consagración del pan, que se confunde con el foco que está empotrado en la pared. Los comentarios del Face decían que nos hace comprender que en verdad Cristo es Luz presente, viva y actuante entre nosotros… ¿no?

La yapa del lunes

A la nochecita llegué a la parroquia. Muy cansado. Di vueltas… piqué algo… empecé a ver el partido de River… pero a los quince minutos me caía de sueño. Así que me acosté. Amaneció lloviendo… y se prolongó mi permanencia en la cama dando vueltas de puro perezoso (ventajas de ser cura…). Me levanté a las 9.30 (casi doce horas después de acostarme)… me preparé unos mates… me puse a leer…

A eso de las 10.45 un llamado de las hermanitas del Monasterio. Hoy es Santa Escolástica, una fiesta muy importante para ellas, y el sacerdote que les presidiría la Misa no había podido ir. Así que me largué para allá… con una lluvia impresionante, pero contento de poder celebrar con mis amigas.

La Misa fue preciosa, muy ungida. Las hermanas se cantaban todo con esa voz que a uno lo transporta al cielo. Me hizo acordar el canto en Espíritu que habíamos tenido luego de la Consagración en la clausura (durante el momento de la foto). Y le agradecí al Señor por ambas experiencias.

En el momento del canto del Kyrie y del Gloria caí en la cuenta de cómo me ama el Señor. En los dos días anteriores hubo algunas experiencias de liberación que a uno lo dejan, humanamente, bastante desgastado. Pues, para “recrearme” me regaló ir al “pararrayos” espiritual y vivir en verdad el gozo de estar con él Amado.

2 Comments

  1. Gracias Padre por compartir este examen de conciencia todos deberíamos hacerlo antes de recibir El Cuerpo de Jesús , siempre estamos pensando que el nos absuelve de todo pecados pero no hacemos un mea culpa
    de lo que a diario cometemos pecados y son muchos y ni siquiera nos detenemos a pensar por que actuamos así .... Gracias por recordar pensar en lo que hacemos mal

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