"Yo no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores" (Mt 9,13).

Jesús nos alerta acerca del peligro de ser "bueno". El Reino de Dios no es para los "buenos" sino para los que con sincero corazón buscan a Dios.

Los fariseos eran justos con la justicia de sus propias obras. Decían las cosas de Dios y hacían cosas exteriores, muchas veces exigentes, pero llenos del orgullo voluntarioso: "(yo) hice". Son las propias fuerzas las que se ponen en juego y "auto-redimen".

Jesús, por el contrario, no se fija en las muchas o pocas obras. Se fija en el corazón.

Ojo: el pecador no es mejor que el justo, como podríamos sacar como apresurada conclusión. El pecador tiene grandes falencias y puede tener el corazón más endurecido que el "justo" (fariseo): yo soy malo pero sincero en mi propia maldad de la cual me regocijo, podrían ser sus palabras.

Jesús habla a los que se proclaman a sí mismos pecadores. Quien dice "yo soy pecador" reconoce que su vida está lejos de Dios, que "solo" sólo hace desastres. Pero tiene una pequeña esperanza: quisiera ser distinto (aunque se da cuenta que es imposible cambiar con las propias fuerzas). Es al pecador que quiere ser distinto al que se dirige y al que quiere rescatar el Señor.

Por esto es que el pecador se convierte y el "bueno" sigue en su buenura. Es la ansiedad por vivir en la verdad y el amor, que se manifiesta como un deseo vivo y ardiente aunque contradecido por los actos diarios en uno (pecador)... en el otro (bueno) es como una luz mortecina de un ideal aguado.

Jesús no nos pide que seamos pecadores para que alcancemos así su salvación. El pecado no entra, más bien está contra Dios mismo. Él nos pide que nos reconozcamos delante de Dios tal como somos y no nos autojustifiquemos en nuestra buenura.

Tal vez como resumen podemos decir que no nos quiere buenos. Tampoco pecadores. Nos quiere santos con la santidad de Dios en las actividades cotidianas.

7 Comments

  1. Hermoso, Padre. Digo como Pedro: "Aléjate de mí, Señor, que soy un pecador". Pero lo digo con miedo de que el Señor me complazga. ¿Y entonces... ¿donde iré?

  2. Muy bueno, un poquito trabalenguas...jajaja...pero lo entiendo.
    Para mi esos buenos, serian los tibios, estan bien, no les interesa ni mas calor , ni mas frio. Y es verdad que cada dia nos tenemos que convertir, pedir perdón y arrepentirnos de nuestras faltas. Y cuando mas cerca , por decirlo de alguna manera, estamos de Dios es mas fino el filtro entre el bien y el mal, me parece. Dios te bendiga mucho

  3. Melina Dumani desde Facebook dice:

    tá complicado padre...hay que evitar el pecado sin dejar de ser pecadores y ser buenos pero no tanto¿¿¿???ja ja ja me enredé mal...me quedo con la frase que resume mejor :)

  4. Melina, a veces creems que con cierta apariencia de bondad basta. Pero Dios quiere lo mejor de nosotros: que seamos santos. Para eso hay que partir por el reconocer que no somos perfectos y que debemos cambiar poniéndo lo mejor de nosotros y dejando que El Señor haga su obra en nuestra vida... espero no habértela complicado más :-)

  5. Melina Dumani desde Facebook dice:

    ahí está mejor para mí...muchas gracias por la doble explicación...! Ja ja ja.

  6. Qué dificil... la santidad!!!
    aunque un día leí que "la santidad no es un privilegio de unos pocos, sino una necesidad de todos".
    Que Dios te bendiga y gracias!
    gaby

  7. Padre me confundo trato de actuar bien ser buena en mis acciones eso es querer ser santo o no?. Se que soy pecadora cuando hablo con El se lo digo y me arrepiento de ser asi pero luego lo vuelvo hacer por ejemplo cuando rezo no siempre tengo la cabeza en el rezo. Pero no me queda claro eso de ser buenaza yo creo que lo soy aunque a veces parezca tonta por eso.Entonces donde esta mi falta o confusión?

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