Hoy se celebran 30 años del asesinato de Mons. Óscar Romero (Óscar Arnulfo Romero y Galdámez). El título que he puesto a esta entrada quiere resumir su vida y su muerte: un mártir de los derechos humanos. Mártir porque su muerte fue consecuencia de su fe en Jesús. Pero esta fe no lo encerró en sus gozos e intereses personales. Lo abrió a la Palabra de Jesús vivida plenamente en el seno de su Iglesia Católica. Óscar Romero fue un Obispo que quiso ser fiel al Dios que camina por la historia, al Pueblo de Dios que le tocó apacentar en momentos trágicos. Allí, más alla de idoelogías de uno u otro signo, se preocupó por la persona concreta, la que sufría y la que era perseguida con odio. Con su propia sngre derramada firmó sus palabras, inspirado en su Divino Maestro.

Los invito a leer su biografía. Pero también, gracias al servicio que nos brinda la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, escuchar sus palabras directamente. Allí tienen una colección muy interesante de sus homilías y alocuciones. Una manera concreta de conocer al verdadero cristiano, más alla de las anécdotas manipuladas de algunos sectores. Les recomiendo especialmente esta para comenzar: la liberación debe basarse en la fe en Cristo.

En este video subido a Youtube pueden escuchar su última homilía, antes de ser asesinado. Va acompañado de fotos suyas de diversas ocasiones.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=bD_UWbq4i2E[/youtube]

Hacer memoria de los mártires es sembrar nuestro corazón de una esperanza vivida por alguien que nos marcó el camino. Mons. Romero nos enseña a ser fieles discípulos a Jesucristo y a su Iglesia... también hoy.