Resultado de las elecciones internas primarias de la Argentina

Antes de que se conozcan las bocas de urnas o los primeros resultados me adelanto a comentarles los resultados… de mi participación, por supuesto. Los medios de Comunicación nos dirán todo el resto a partir de las 21 hs.

Yo fui a la misma escuela de los últimos 10 años. He cambiado de residencia varias veces pero sigo con el mismo domicilio legal: figuro como vicario parroquial de Nuestra Señora del Carmen en los padrones. En el primer piso… como de costumbre. Lo que varió fue que esta vez había mujeres entre nosotros… o habíamos varones entre ellas… como lo quieran decir. Las mesas fueron mixtas y, me parece, que el número de votante era mayor al acostumbrado en cada mesa.

Yo suelo ir al mediodía. Horario simplemente elegido por comodidad pastoral: Misa de la mañana – bautismos – votación. Luego comprar algo para almorzar – almuerzo – siesta heroica. En estos momentos la siesta está esperando a que termine de escribir. Al mediodía suele haber gente pero no tanta. Ni bien llegué, mientras estacionaba el auto vi que las colas eran largas. “Espero que la mía no sea así”, pensé. Y me equivoqué: había 20 antes que yo. Y cuando me fui mi hilera era aún más larga de lo que la encontré. Creo que todos coincidimos en pensar que ese horario era el que menos votantes tendría…

La foto la saqué con el celular. Todos los datos típicos: cola de gente esperando… la presidente de mesa y los fiscales controlando… los que van llegando que nos aseguramos de que es esa y no otra la mesa en la cual debemos sufragar (señora consultándolos en la lista que está pegada en las paredes). Alguno que otro que cruza con una caja con alfajores o sanguchitos para que coman los fiscales… la policía controlando y guiando a los que le preguntábamos dónde estaban las mesas… Me llamó la atención ver a cuatro “muchachones” apoyados en la baranda (no se ven en la foto, pero estaban en la parte más iluminada). Supuse que pertenecían a mi fila. Pero luego vi que todos avanzábamos y ellos… seguían allí. Seguramente eran de la “seguridad privada” de algún partido.

En algún momento de la espera (cuarenta y cinco minutos) miré hacia abajo y vi a un hombre joven sentado en una silla en el medio del patio y con un niño de año y medio dormido en sus brazos: “se nota que las mujeres también votan”… pensé.

Cuando faltaban solamente siete en nuestra filas se levantan la presidente y las fiscales y, acompañados de un policía, se alejan en fila india urna en mano. Nos miramos todos con cara de signo de interrogación. “Va a votar alguien que no puede subir las escaleras” acotó el primero: todos respiramos tranquilos y miramos el reloj. Al rato vuelven y la fila sigue avanzando.

Una pareja con un niño de unos cinco años se acerca. El varón entrega su documento y la mujer se pone al costado a unos dos metros. El niño… tomado de la mano de su papá. Cuando le entregan el sobre y va a ingresar al cuarto obscuro intenta que se vaya el niño con su mamá… pero este se resiste. La presidente de mesa le dice que pueden ingresar juntos. Cuando salieron vi la cara de alegría del gurí y de orgullo del papá que había educado en la ciudadanía a su crío.

Al fin, luego de cuarenta minutos, me dieron el sobre e ingresé al aula. Me llamaron la atención varias cosas. La primera, los colores de las boletas: novedad bienvenida porque ayuda a identificar más rápido lo que uno busca. Lo segundo es que estas elecciones son para candidatos nacionales y, como particularidad de mi provincia Entre Ríos por una ley local, solamente para los candidatos provinciales o municipales de aquellos que posean interna. Como las listas ya estaban casi todas “cocinadas” de antemano la mayoría de las boletas tenían solamente los cargos de presidente y diputados y senadores nacionales: la mayoría cortita. Solamente tenían la boleta larga la de los radicales y los kircheristas. Eso si, se nota que habían hecho la maniobra política de buscarse ignotos contrincantes muletos porque solamente había una sola papeleta, la del “candidato oficial”: una manera de decir que ganaron las internas… claro… compitiendo con ellos mismos. Me llamó la atención que había varios votos de la candidata Blanca Osuna separados del resto: se notan que habían cortado boletas y la dejaron a ella poniendo el resto en el sobre. Ya veremos si esto fue así cuando tengamos los resultados mañana o pasado.

Elegí mi voto metiéndome en la interna del partido… (tata tatan… jaja… el voto es secreto). Lo deposité en la urna, me entregaron el documento y salí rumbo a la rotisería. Misión cumplida: un acto más de ciudadanía.

Ahh… ahora sí: siesta heroica… como corresponde.

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5 comentarios

  1. Marina dice:

    Fabian, al parecer hemos votado en el mismo “piso”, pero no en la misma mesa (98). Te ví desde el auto cuando caminabas por calle Tucumán…un abrazo!

  2. Marina dice:

    Me quedo un comentario: “Castro – Chaves”, en el mismo piso… (jajajajaja)

  3. Lapi dice:

    ¡Ufa Padre !….¿cuanto tiempo estuviste en el cuarto oscuro? Yo lo que vi en el mio es que la lista del oficialismo habia muchas cortadas, mi deducción es que votaron a la Sra Cristina y parece tambien que a nuestro gobernador, el resto que seguia no bien que era.
    Pero como mi intención era y asi lo hice sólo votar candidato a Presidente , lo demas lo veremos en octubre.

  4. Mónica dice:

    Pde. y lectores: cuento ésto por si alguien estaba/está en una situación similar
    Les dejo un sitio web donde se pueden realizar consultas donde el coordinador (Federico Hirsch) me contestó en pocos minutos! Es un fiscal de mesa con larga trayectoria que cuenta con un equipo de gente y voluntad de ayudar. A esta clase de compatriotas sí que me da gusto conocer.

    De todos modos, luego de llamar a la seccional para ver si tenía que hacer la denuncia por extravío del D.N.I. duplicado (la rta. fue que ya no se realiza ahí), ir a un Juzgado que estaba cerrado con un lastimoso cartel que avisaba que para consultas, reclamos y otras yerbas nos teníamos que dirigir a La Plata (desde Mar del Plata!!!) y preguntas a otras personas, fui con el D.N.I. original que ya no tiene más espacio para sellos y el presidente de mesa puso el sello en la sección de cambios de domicilio, así que ahora estoy en paz.

    Lo

  5. Mónica dice:

    Eso sí, la “tradición” que aún persiste es la del “cruce de información” donde cada uno tiene su “librito”y te desorientan…a veces me pongo a pensar en la torre de Babel…no se por qué?

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